Pocas plazas MIR para demasiados licenciados

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La falta de previsión de las autoridades sanitarias a lo largo de los últimos años ha provocado paro entre los médicos. El aumento del cupo en la carrera de Medicina y la creación de nuevas facultades tanto públicas como privadas junto con la reducción de plazas MIR ha originado incertidumbre en el colectivo y malestar en las organización relacionadas con la profesión, que alertan de que esta situación empeorará. Por ejemplo, este año, para las pruebas que se desarrollaron ayer se inscribieron casi 36.000 personas que optaron solo a 7.602 plazas. Algo más de 700 aspirantes proceden de la provincia de Santa Cruz de Tenerife y casi 800 de Las Palmas.

Son muchos, sobre todo si se tiene en cuenta que cada año se titula el 70% de los estudiantes, es decir unos 210 alumnos, según explica el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna (ULL), Emilio Sanz. Pero, ¿a cuántos asume el sistema sanitario? El problema es que las plazas de MIR para completar su formación se convocan a nivel estatal y se organizan, por tanto, en función de las notas obtenidas por todos alumnos de España, por lo que para los estudiantes canarios la garantía de encontrar un trabajo en su tierra se complica y queda vinculada a un mayor esfuerzo académico.

En concreto, en todo el territorio nacional las plazas para especialidades MIR han decrecido en las dos últimas convocatorias un 10%, mientras que en los alumnos de Medicina en España apenas han bajado un 1,35%. En las Islas, la reducción de estudiantes en las facultades se centra en la Universidad de La Laguna, ya que este curso académico la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (Ulpgc) se mantiene con 150 estudiantes. En la ULL también alcanzaron esa cifra por decisión del Gobierno de Canarias pero el centro tinerfeño ha logrado reducir hasta las 135.

“En el momento en que estaba Mercedes Roldós como consejera de Sanidad se elevó el número de plazas en las dos universidades a 150”, recuerda el decano de Medicina en La Laguna, que explica que ya en esa legislatura (la anterior a la actual), tanto a él como a su homólogo les parecía “una barbaridad”. “Son muchos para el Archipiélago”, sentencia el decano del centro.

La misma opinión tiene el portavoz del Sindicato Médico en las Islas, Levy Cabrera, quien sostiene que “son demasiadas, en Las Palmas de Gran Canaria debería bajarse la cifra de estudiantes”, sobre todo “si se mantiene la oferta MIR”. Pero además, la preocupación tiene un nuevo frente en la Universidad Europea de Canarias, centro privado ubicado en La Orotava y que no oferta Medicina “de momento”, según puntualiza Emilio Sanz.

La institución norteña se impulsó con el compromiso del Gobierno de Canarias de que no se duplicarían titulaciones, pero el temor de que sí ocurra sigue vigente en la comunidad universitaria. De hecho, tal y como explica el decano de Medicina en la ULL, el hecho de que se ofrezcan títulos de tercer grado de Enfermería “con practicas en el Hospital Universitario de Canarias ya afecta a los estudiantes de esa enseñanza en la ULL y no hay garantía de que no pueda ocurrir lo mismo con Medicina”.

En el resto del territorio nacional la situación es, si cabe, peor. Según los datos del Foro de la Profesión Médica de España, la diferencia entre alumnos titulados y oferta de plazas MIR es en torno a 1.000, pero según afirma Levy Cabrera “en Canarias está algo más equilibrada”.
El problema a juicio del portavoz sindical está en el futuro: la jubilación de los primeros licenciados en Medicina está tan próxima que en cinco años tanto los centros sanitarios como la propia Facultad se irá quedan sin médicos. “Por poner un ejemplo, en el próximo lustro solo entre los médicos del hospital vinculados a la Universidad se jubilará un 60%”, añade Cabrera.

“Es falta de previsión”, insiste el portavoz del Sindicato Médico, quien recuerda que en su momento “tras haber tomado la decisión de aumentar las plazas de médicos especialistas se apostó, de forma equivocada, por incrementar descaradamente el número de alumnos en las facultades”. “Fue un disparate y se crearon licenciados que no accedían a una plaza para completar su formación”, añade Cabrera. Pero además, la situación se vio recrudecida porque la necesidad de profesionales llevó a las administraciones públicas a recurrir a médicos extranjeros, hasta tal punto de que en la década de 2001 a 2011 se convalidaron más títulos de foráneos que españoles se licenciaron en la carrera. En concreto, esos diez años se acreditaron 50.205 títulos extracomunitarios y acabaron la titulación en las facultades de Medicina del país 46.194.

Al respecto, el portavoz del Sindicato Médico aclara que por ese motivo en aquel momento los representantes de los facultativos solicitaron que “de la misma manera que a los estudiantes de Medicina en España se les limita el acceso, también existan números clausus o cupo anual para las acreditaciones de extranjeros”.

“No es normal que si nuestros alumnos les exigimos notas de ocho o nueve, se permita el acceso a la prestación sanitaria a profesionales que se forman con un cinco porque eso repercute en la calidad”, añade Levy Cabrera, quien admite no obstante que la situación en este sentido en el Archipiélago no es tan sangrante. “Al menos se ha reducido notablemente la cifra de facultativos no comunitarios”, señala.

Lo negativo de este dato radica en que la reducción de médicos extranjeros con empleo en el Archipiélago tiene detrás el mismo motivo que obliga a marcharse a los titulados canarios: la falta de un puesto de trabajo en su especialidad. Según el Sindicato Médico, el año pasado solicitaron el certificado del Colegio de Médicos para poder ejercer la profesión fuera de las Islas un total de 62 canarios, frente a 300 extranjeros. “Ahora mismo hay en torno a un millar de colegiados foráneos”, concluye Cabrera

fuente

http://www.laopinion.es/

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