Medicina; una carrera diferente.

3
520

A los estudiantes de Medicina nos gustan los hospitales. Son nuestro lugar de trabajo, nuestro escenario y en ellos estamos cómodos.

Cuando uno es aún proyecto de estudiante de Medicina, allá por el Bachillerato, no se alberga a concebir cómo será nuestra vida en los próximos años; estamos demasiado acostumbrados a la propaganda –muchas veces, errónea- de la carrera de Medicina y pensamos que el grado será, en verdad, una serie americana.

Y lo cierto es que yo tuve claro que no sería así, pero me equivoqué. Sé que todo parecido con la ficción es fruto de la coincidencia, pero seguro que muchos compañeros convendrán conmigo en que situaciones que parecen de ficción se viven en la vida de un estudiante de Medicina.

Dirijo estas palabras a los futuros estudiantes, a vosotros que aún estáis en Bachillerato preguntándoos por qué tenéis que estudiar Filosofía o por qué estudiáis Historia de España mientras vuestros compañeros de letras siguen imaginando los números imaginarios ya que pueden no cursar Matemáticas. Esa pregunta nos la hemos hecho todos.

Pero si creéis que por estudiar un Bachillerato de Ciencias de la Salud estáis más hipotecados que vuestros compañeros y lo aceptáis, vais en buena dirección; bienvenidos a la vida del estudiante de Medicina.

Desde que piséis la que será vuestra casa, en el mejor de los casos, durante 6 largos, intensos y emocionantes años, sentiréis que algo cambia en vuestro interior; todavía recuerdo aquél 19 de julio de 2011 cuando subía –como novato- las escaleras de la Facultad. Queda lejos – o eso parece – y la sensación de haber logrado lo que os ha costado el esfuerzo de quien no puede dar más de sí, os embriagará. Aprovechadla, y recurrid a ella cuando experimentéis momentos de flaqueza, que llegarán.

Ahora ya sois estudiantes de Medicina, y empieza el juego. Sois producto de biblioteca y así debéis comenzar la carrera; lo que más haréis durante los primeros años es estudiar.

Tranquilos, antes o después – dependiendo de la Universidad – llegará la clínica, y pisaréis el hospital, vuestra casa. De eso quiero hablaros hoy.

El primer día de prácticas clínicas también es imborrable. Recuerdo perfectamente el día, el olor, los compañeros, la sexta planta del Clínico. Es una buena película a la que volver de vez en cuando; guardadla bien.

El primer paciente también es un mundo. Recodaré siempre su nombre y lo que le ocurría. Ese momento llegará para vosotros; tendréis que hablar con un paciente real y os daréis cuenta de que no vienen numerados ni con cinco opciones. Es momento de que dejéis de lado las doctrinas –excesivamente cartesianas, a mi modo de ver- de la facultad y echéis mano de vuestro conocimiento como casimédicos. Debéis actuar. Preguntad, aprended, fallar; no tengáis miedo. Sobre todo – aunque siempre hay excepciones – no tengáis miedo de los profesores; ellos también fueron estudiantes, y no les resultará raro que no sepáis qué significa NAMC al inicio de una historia clínica. Aplicad esto con los pacientes; pueden pensarse que la anamnesis duele y preguntaros por el tipo de anestesia que le vais a poner si empezáis soltando términos en nuestro lenguaje.

Recurrid a todos estos momentos cuando haya flaquezas, porque llegarán. Y los primeros años, guardad la ilusión de estos futuros momentos para aprender multitud de pasos bioquímicos y mucha fisiología sobre el ciclo celular y las quinasas; todo es importante, os daréis cuenta con el tiempo, y la preparación básica es fundamental para afrontar las asignaturas clínicas. No desaprovechéis momentos.

Y ahora llega el tiempo. El tiempo de un estudiante de Medicina podría bien servir como medio de pago, pero la sociedad no lo tiene aceptado, así que no es más que eso, tiempo.

No olvidéis dárselo a quien lo merece, a esa persona especial, a vuestros amigos, a vuestra familia… todos ellos lo necesitan. Que seáis estudiantes de Medicina no quiere decir que os deis de baja de la vida, porque no hay vuelta atrás. No os olvidéis de disfrutar.

No coincido con otros compañeros que piensan que el día antes de una práctica de Anatomía podéis iros de fiesta y no dormir; no la disfrutaréis igual, y si os importa realmente la carrera, no lo haréis. Sin embargo, borrad de vez en cuando el “no” de vuestro vocabulario, y no cerréis oportunidades. Con el tiempo, sabréis cuando debéis o podéis salir de fiesta y cuando os conviene quedaros en casa. Todo se aprende, y conoceréis pronto vuestros ritmos, vuestros tiempos.

Os dirán que la carrera de Medicina es como cualquier otra. Mienten. No hagáis caso de nadie que no la estudie sobre este aspecto.

Cada uno estudia lo que le gusta, pero si habéis llegado hasta aquí estáis en una carrera que no solo beneficia a los demás, sino que realiza como persona. En unos años lo veréis. Respetad al resto de compañeros cuando os digan que Medicina es tal o cual cosa, pero tened claro por que estáis aquí.

Pero… también hay momentos de flaqueza, sobre todo cuando la meta la vas viendo lejos, y pasan los años y aún estás por la mitad. Aunque, al igual que toda guardia acaba, sin daros cuenta un día saldréis del hospital como alumnos y entraréis como residentes.

¡Ah! No olvidéis que las personas no son enfermedades; no las juzguéis demasiado pronto, porque detrás de cada cama hay una historia, pros, contras, peros y porqués. Abrid la mente y comprended el sufrimiento.

Si aún estáis en el trance de no saber si estudiaréis Medicina, echad mano de esa ilusión, que seguro que termináis formando parte de este peculiar mundo.

Bienvenidos. Cargad el fonendo, guardadlo bien y afilad el boli 😉

 

¿Tienes tú también alguna experiencia que contar? Entra en el apartado de Colaboradores y envíanos tu escrito. ¿A qué esperas? Hay toda una comunidad esperando identificarse con tus experiencias. 

3 Comentarios

  1. ¡Qué precioso! Tus hermosas palabras no hicieron nada más que aumentar mis ganas de adentrarme de una vez por todas y tras largos esfuerzos en este bonito mundo.
    Muchas gracias por tu artículo

Deja un comentario