Preparación para un examen de medicina: Generalidades.

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Entramos en un mes en el que llega la hora de hacer los exámenes. Para muchos la preparación de los mismos es clave, porque es la primera experiencia en la universidad. Esto muchas veces es un problema, ya que la cantidad de temario que se nos ha acumulado es demasiada. Comparado con el instituto, es tal que no sabemos cómo afrontarlo. Por ello, intentaré explicar algunos consejos básicos que me fueron bien para ir superando las asignaturas, desde el inicio del estudio hasta el momento de terminar el examen. Empecemos:

a) Vueltas de estudio: La preparación.

Es algo que toda la vida como estudiante hemos estado haciendo. Vemos varias veces los temas a estudiar para llegar a recordar o entender mejor todos los conceptos. En la época pre-universitaria, los temas eran más pequeños en cuanto a temario que en la facultad, donde casi se te acumula un libro entero por cada asignatura en pocos días. Aún así, al final te acostumbras y no se hace tan cuesta arriba; la experiencia lo va dando, pero los inicios siempre cuestan. Básicamente, con darle a cada asignatura 2-3 vueltas puede ser suficiente. En mi caso las vueltas eran así, a modo de experiencia:

Primera vuelta: La del tanteo 

Una de las primeras cosas que recomiendo al empezar a leer los apuntes es estimar cuántas páginas tenemos que leer y cómo son de duras, calculando a qué ritmo seríamos capaces de leerlas comprendiendo lo que estamos leyendo, evidentemente. El objetivo principal es estimar el tiempo que vamos emplear en sucesivas vueltas. Por ejemplo, si somos capaces en esa asignatura de avanzar 20 caras en una mañana y tenemos 80, tardaríamos 2 días en leernos todos los apuntes. Si en época de exámenes tenemos 4 días para estudiarlo, nos daría tiempo a dar 2 vueltas. En esta vuelta tardaremos más en concentrarnos que en ningún otro momento, entre otras cosas porque estamos deshabituados a principios del cuatrimestre, hay clases y prácticas que nos cortan el tiempo y el ímpetu, hay tardes libres que siempre aprovechamos… son varios factores que influyen en ello.

En definitiva, es ir echándole unas pocas horas para ir quedándonos con los conceptos claves que vamos a ver, saber de qué van, pero sin recordar nada con demasiado detalle porque lo más probable es que se nos olviden cosas como el tratamiento específico, la etiología específica, la fisiopatogenia completa… sobre todo es importante quedarse con el concepto, la clínica más llamativa, el diagnóstico y por donde va el tratamiento.

Haciendo un símil, con ello habremos hecho el croquis de la carretera principal, vamos quitando la maleza, las piedras y creando una vía. Recomiendo esta etapa tomárnosla con calma (p.ej. escuchando música como hacía yo). Sin presión ni prisas pero concentrados en lo que estudiamos. Todas las asignaturas de código rojo (más difíciles) y parte de las de código amarillo (intermedias o “trampa”) tendrían que verse unos dos meses antes de empezar la época de exámenes, y esta vuelta es fundamental para el futuro.

Segunda vuelta: La profunda.

Es sin duda la más importante, y la que tendríamos que hacer sólo en épocas de exámenes. Ya tenemos una visión global de todo, hemos visto por dónde “van los tiros”. Es la hora de llenar la mente con ideas, muchas ideas y las que veas que son claves subrayarlas con un rotulador, un lápiz, un bolígrafo, lo que veas necesario para acordarte en un futuro de ese elemento clave. Recordar el concepto, empezar a ver la etología, razonar la clínica y la patogenia, recordar el diagnóstico y tratar de aprendernos lo máximo que podamos del tratamiento.

Poco a poco, usando todo el tiempo que tengas, vamos haciendo esquemas que recordar, dibujos o monigotes a los márgenes con los que acordarnos mejor, subrayar muchas más palabras y conceptos clave de lo que hayamos hecho antes… Aunque sea una etapa de más trabajo, tardas menos que la vuelta anterior porque le dedicas (ahora si), las 24h a estudiarlo, estás más habituado a estudiar con esos meses previos de preparación en la primera vuelta y lees mucho más en menos tiempo; el habértelo leído una vez en la primera vuelta hace que avances mas rápido.

Hay que decir una salvedad, y es que el esquema de esta etapa lo tendríamos que empezar a aplicar en aquellas asignaturas que hemos catalogado de código verde (fáciles), y en algunas de código verde-amarillo, ya que no va a dar tiempo a ver todas las asignaturas una primera vuelta antes de que comience la época de exámenes. En nuestra comparación, es asfaltar la carretera y hacer un barrido, tapando la mayor parte de baches que haya.

Tercera vuelta: La enlazadora y detallista.

En principio con las dos vueltas anteriores podríamos enfrentarnos a un examen, y es más o menos lo que nos daría tiempo. Una tercera vuelta nos ayuda a pulir o rellenar los baches que haya en la carretera, nos ayuda a especificar más algunas cosas en concreto que hemos pasado un poco por encima por su minuciosidad (como dosis del tratamiento, la clasificación TNM). Las ideas las tienes, pero el tener una asociación o tormenta de ideas en la que empieces a enlazar unos conceptos con otros te ayudará mucho el día del examen, porque puedes tenerlo un poco disperso y saberte las cosas pero a lo mejor confundes un tratamiento de una enfermedad con la de otra. Muchas veces puedes ayudarte de lo subrayado como palabras clave en la segunda vuelta para enlazar las ideas.

Así, con esta vuelta asientas los conocimientos, terminas de rematar los fallos y ahora sí, estás preparado para encarar el examen. Llegar a tiempo a esta vuelta te garantiza el éxito si las has hecho bien. Esta vuelta tiene que durar la mitad que la segunda vuelta por lo menos, ya que tienes la mayoría del temario dominado y solo te tienes que centrar en los aspectos que no sabes bien. Es seguir perfeccionando la carretera con pequeños detalles.

Cuarta vuelta: El último repaso:

Llega las últimas horas antes del examen y hemos acabado por los pelos la tercera vuelta. Nos sobran unas cuantas horas antes del examen y nos preguntamos ¿qué me miro? La respuesta es sencilla: aquellas cosas en las que hayas visto que puedes estar un poco más flojo, y cosas específicas, palabras clave. Nuevamente las palabras que hayamos subrayado son claves. Lo que veas que te puede resultar mejor en el temario. Al final te aconsejo que dos horas antes del examen no te mires nada más. Porque lo único que te va a pasar es que estés más nervioso, y que al final se te crucen las ideas que habíamos asociado en la tercera vuelta. Por ello, deja descansar a tu mente, agrupa los apuntes, y relájate antes de la hora decisiva del examen.

b) El día del examen: El pre-examen

Una vez que nos hemos relajado, lo mejor es ir a la facultad 15-30 minutos antes de la hora indicada. Antes de salir, comprueba que lo tienes todo: 3 o 4 bolígrafos, el D.N.I, el típex. La previsión y la anticipación de que ocurra algo en el camino y llegues tarde nos aporta tranquilidad. Además, una cosa que tranquiliza mucho antes de empezar es hablar con los compañeros, porque así ves que no eres el único que estás nervioso, que lo llevas mal, y sobre todo podrás comprobar que muchas personas se han llevado los apuntes para estudiarlo y están mirándoselos con ansiedad. Esto es contraproducente porque pone a uno más nervioso y empeora los nervios y el pesimismo a la hora del examen.

En ese tiempo anterior a entrar a hacer el examen probablemente surjan temas cómo ¿te ha dado tiempo a mirarlo?, ¿qué tal lo llevas?, ¿qué te parece que nos van a poner?, ¿oye, como era este tema de esta cosa, que ahora no me acuerdo…? Esta última pregunta son pequeños apuntes verbales que en caso de que no te acuerdes tu tampoco te lo recuerdan y te lo refuerzan, y muchas veces preguntan cosas de estas que te dicen a última hora, es curioso y enigmático. Pero lejos de ponerte nervioso, piensa que has tapado un pequeño bache que tenías, no es mirarse el temario entero.

Además, sólo con el hecho de hablar verás que no estás solo. Hay contigo un montón de compañeros que te animan a que todo salga bien, que te estimulan. Así, al entrar al aula vas con algo muy importante a la hora de realizarlo: Confianza y optimismo; la última parte que te faltaba por aprender antes de empezar la prueba. Eso es algo que como estés mirando a última hora los apuntes pierdes.

c) El examen: La hora de la verdad

Ha llegado el momento. Te llaman y entras con la confianza y el optimismo de ir a por todas en este examen. Pensarás cosas como:”Todo va a salir bien”. “Va a ser un examen fácil”. “Si otros lo han superado, por qué yo no lo voy a hacer”. “No pueden suspender a toda la clase”. Ir con optimismo te da confianza para responder las preguntas y para no dudar en lo que piensas. Eso es algo que te dará muchos puntos, tanto en un examen test como en uno de desarrollo.

Una vez que entras, mi recomendación es ponerte en la parte delantera de la clase para hacerlo siempre que puedas. Es un lugar que te da más tranquilidad por varias razones; eres de los primeros en ir rellenando las hojas del examen, no vas a sentir toda la presión de las miradas de los profesores al estar en una zona adecuada, no tienes distracciones de movimientos o gestos que puedan realizar tus compañeros sentados delante, y te encuentras en definitiva más cómodo que viendo a toda la clase delante tuyo.

Empiezas el examen, y puede que lo empieces contestando a las preguntas bastante bien, tranquilizándote paulatinamente según transcurre el examen. Pero si no es así y empiezas con dificultades en las primeras preguntas, tranquilidad. Muchas veces a pesar de todo lo que hemos dicho, son los nervios los que te juegan una mala pasada. Es mejor ir contestando lo que sepas con certeza, y dejar lo que dudas para el final. Muchas de las que fallabas, cuando las vuelvas a mirar comprobarás que realmente las sabías y no eran tan difíciles.

d) El fin de la prueba: El post-examen:

Has acabado el examen y te has quitado un peso de encima. Si te ha salido bien, estás aliviado al pensar que (salvo sorpresa) lo has aprobado. Si ha sido regular, lo has acabado y te olvidas de él por un tiempo con la esperanza de aprobar in extremis, hagan una curva de Gauss o algo parecido. Por el contrario, si lo has hecho rematadamente mal y vas a suspender seguro, por lo menos has tenido la experiencia de vivirlo y hacerlo una vez y ya sabes de qué va, qué es lo que pueden preguntar, etc. Por eso siempre recomiendo presentarte a los exámenes, porque al menos sabes un poco en qué temas se centran más y en cuales menos para el examen de recuperación.

Siguiendo con el tema, sales de clase y lo primero que te encuentras son con los compañeros. Es típico el que te pregunten y preguntes “¿qué tal te ha salido?”. Es una respuesta peligrosa; porque si te ha salido bien y te dicen que a ellos también o que les ha salido mal, no pasa nada o incluso sales con más optimismo de la facultad. Pero si te ha salido mal y ellos te dicen que bien, que ha sido muy sencillo, que han contestado todas las preguntas, cuidado; eso te puede desmoralizar porque empiezas a pensar cosas cómo “Qué mal lo debo haber hecho entonces”. “Soy de los peores de la clase”. “Esto lo aprueba hasta este compañero que suspende todas”.

No te fíes, la opinión de cada uno es muy subjetiva. Alguien puede decirte que lo suspende y saca un 10, o que le ha salido bien y tiene un 3. Cada persona tiene un grado diferente de optimismo y pesimismo (incluso tú), no dejes llevarte por estos comentarios. Cada uno ha hecho su examen, no te preocupes ahora; tienes más exámenes por delante y desmoralizarte ahora supone darle vueltas al mismo y no concentrarte en el siguiente. Deja a un lado los comentarios de momento.

Por último, llegas a casa y ves los apuntes. Todos tenemos la tentación de ver esa pregunta que estabas pensando entre dos respuestas para saber la respuesta correcta. Aquella en la que te parecía curiosa, la que tenías la respuesta en la punta de la lengua.

En teoría haríais bien en mirar las respuestas dudosas porque con ello aprendéis de los aciertos y de los errores. Pero en la práctica, no es tan recomendable hacerlo: Si te han salido bien puedes tener hasta más optimismo; pero si ves que has fallado muchas, te va a poner más nervioso para estudiar el siguiente examen. Por ello salvo cosas puntuales, lo mejor es guardarlos y no volverlos a mirar hasta que hayan pasado los exámenes.

Espero que os haya servido de algo estos pequeños apuntes que os he mandado.

Un saludo, y mucha suerte con los exámenes 🙂

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