El estudiar medicina ha sido para mí un altibajo constante.

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El estudiar medicina ha sido para mí un altibajo constante. Desde no saber si era lo mío los primeros años, pasando por estar contento pero al límite de mis fuerzas en tercero, y sentirme realmente contento en el primer cuatrimestre de cuarto. Ahora, en quinto, estoy en una nueva fase: totalmente quemado.

La combinación de malos profesores (incluso para asignaturas que realmente me gustan), horarios nefastos, exceso de información totalmente inútil y superflua… ha hecho que esté realmente cansado y con ganas de que pase esto ya. Ciertamente, me gusta lo que estudio, pero no como tengo que estudiarlo.

Tras todo lo ya vivido, sé que tan solo se trata de una fase más, en la que estoy en el fondo. Pasará del mismo modo que pasaron las anteriores, y simplemente me quedará un mal recuerdo. Me gusta pensar que, el estar tan desencantado ahora mismo, solo indica que todo acabará yendo a mejor (aunque la perspectiva del segundo cuatrimestre, por referencias de compañeros de cursos superiores en los que confío, no es buena).

Sin embargo, siempre cuento con el ‘as en la manga’ de las prácticas. Mi primer año fueron horribles, incluso haciéndome descartar una de las especialidades que tenía entre mis preferencias. Por el contrario, a partir de entonces, solo fueron a mejor y mejor, no pudiendo decir nada malo de mis últimas rotaciones, en las que realmente sirvió para algo ir. El alejar mi visión de la perspectiva de la facultad, y más hacia el hospital/centro de salud, me ayuda a ver lo que realmente es la medicina.

Quiero destacar el papel de los profesores, tanto para bien como para mal. Muy pocos son aquellos de los que realmente tengo buen recuerdo, o que realmente me han ayudado a motivarme y desarrollar un pensamiento crítico. Varios entran en la categoría de ‘grises’. Y desgraciadamente, un número muy superior al que debería, en ‘nefastos e incompetentes’ , que solo sirven para desmotivar y tener una visión distorsionada de la materia en sí, que luego repercutirá en la visión profesional de la materia concreta.

No pido que sean ‘Santos’, pues alguno de los profesores que considero ‘bordes’ sí que lo catalogaría como buen docente. Existen también casos opuestos, de grandes personas que, sin embargo, deberían mantenerse alejados de la docencia.

Aunque por lo general, la figura más repetida es: mal docente, mala persona (matizar que no entro a valorar su labor como médicos, pues a muchos nunca les vi, y ahí pueden cambiar su forma de actuar de forma inesperada, al menos para mí).

Por mal docente incluyo que:

  • No sepan enseñar, expresarse, materia confusa, contradicciones dentro de sus explicaciones, etc

  • Datos excesivamente concretos, inútiles, información que se debería dar como curiosidad pasa a ser parte fundamental de la materia.

  • No seguir ningún tipo de bibliografía, sino que ‘lo dicho en clase’ va a misa.

  • En la otra cara de la moneda: ‘todo lo que explico viene en el Harrison‘. Pues muchas gracias oiga, menos mal que en uno de los libros más completos sobre medicina viene la información; menos mal que alguien lo descubrió antes y figura en algún sitio. Si voy a clase es para que me guíen, que me digan lo importante, los puntos fundamentales, qué es lo que tengo que saber sí o sí, y a partir de ahí ir escalonando.

  • Exámenes que para nada ser corresponden con la dificultad de lo explicado. En este punto también entrarían los profesores ‘históricos’, que tras tantos años dando clase ya no saben que preguntar. El MIR es una repetición constante de preguntas, no las mismas, pero sí sobre lo mismo, con distintos planteamientos para ver si realmente sabemos diagnosticar o tratar algo. La práctica clínica es algo similar: si fuese por ejemplo neurólogo, vería un síndrome de Shy Drager por cada… ¿1000 cefaleas? Entonces por qué se me pregunta hasta el más mínimo detalle del primero, y lo segundo incluso se obvia. O por qué si estudié en esa misma facultad hace 10 años se me preguntó el tratamiento de algo, y ahora se me pide que sepa una proteína recientemente descubierta en sabe Dios donde, que podría influir en una respuesta ligeramente superior (recalco lo de ligeramente) a un fármaco determinado. En fin…

El esfuerzo realizado a veces no se corresponde con el resultado, y eso es el principal factor que me desmotiva. He pasado de estudiar para pasar los exámenes como en primero, a querer estudiar para saber. Pero si se me dan palos y aún encima siento que lo que estudio en el fondo no sirve… pues poco o nada ayuda.

Poco a poco, y conforme ha ido creciendo la dificultad de la carrera, soy más que consciente que he sido progresivamente ‘devorado’ por la misma. Consume gran parte de mi tiempo todo lo que gira en torno a ella (ir a clase, prácticas, estudio personal…), incluyendo también las relaciones interpersonales, pues la mayor parte de mis amigos son de la carrera (por tanto, hay una gran parte de temas de conversación comunes que son referentes a la misma). Ya ha pasado a ser parte de mí mismo. No es como en bachiller o la ESO, que si algo me iba mal me daba exactamente igual. Ahora la carrera también ‘soy yo’, quiero saber manejarme, saber reaccionar, no quiero quedarme como un pasmarote sin saber que hacer. Es por ello, que si me gustaría estar algo más contento con lo que hago en este momento. Pero lo ya dicho y no me cansaré de repetirlo: es solo una fase más. He tenido mala suerte de coincidir con situaciones que no son de mi agrado y me hacen sentir incómodo, pero esto a veces pasa.

El último año ya es un gran cambio en lo que respecta a la carrera, con solo prácticas, y me planteo cambiar de ciudad y de hospital para ‘ver más allá’. Si estoy tan quemado aquí, y lo achaco a gente concreta, igual lo que necesito es un cambio de aires. Quién sabe…

¿Tienes tú también alguna experiencia que contar? Entra en el apartado de Colaboradores y envíanos tu escrito. ¿A qué esperas? Hay toda una comunidad esperando identificarse con tus experiencias. 

anatomia5o

6 Comentarios

  1. La medicina es algo más que profesores y exámenes. Aprende. Hazla tuya. Estudia a tu manera. Disfrútala. El resto viene solo.

    La facultad es una época muy bonita.

    Tu evaluador final será el paciente que deposite en ti su confianza. Nadie más. Eso es lo más importante.

  2. Hace 26 años que terminé la carrera y todavía recuerdo esos sentimientos contradictorios que describes.
    Sigue hacia delante , termina y cuando estés delante de tus pacientes, ayúdalos en todo lo que puedas, estudia cada caso difícil como si estuvieras en la facultad y llegarás a obtener la recompensa a tantos años de sacrificio cuando veas la cara de agradecimiento de tus pacientes

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