Medicina en Cadiz necesita más profesores para garantizar la docencia

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De un campus nuevo, con un edificio de más de 30 millones de presupuesto situado frente a uno de los hospitales más modernos del país, a un inmueble sin espacio suficiente para albergar a sus alumnos, con un déficit preocupante de profesores y unas instalaciones mermadas por su antigüedad. Éste ha sido el decepcionante camino que ha recorrido la Facultad de Medicina de Cádiz en los últimos cinco años. Ideas que se quedaron en el aire y promesas incumplidas, que ahora, la institución académica intenta paliar con proyectos de obras y planes de viabilidad confeccionados sobre la marcha.

La mayor preocupación del equipo decanal se centra en estos momentos en solucionar la grave falta de profesores, cuyo número a día de hoy no es suficiente para garantizar la docencia a partir del próximo mes de septiembre, cuando comenzará a impartirse el sexto curso del grado que entró en vigor en el año 2009. Según el decano de la Facultad, Antonio Lorenzo, los requerimientos del Espacio Europeo de Educación Superior obligan a incrementar al menos en una treintena de profesionales la plantilla de docentes para dar respuesta al nuevo modelo de enseñanza. Este déficit de personal se ha venido reclamando hace años, ya que la Universidad de Cádiz no sustituye desde hace varios cursos las bajas que se están produciendo en la plantilla. De hecho, en los últimos años se ha pasado de 80 a 56 profesores, a lo que hay que sumar la implantación del grado, que implica una enseñanza más individualizada, en la que se obliga a fraccionar los cursos en cuatro y cinco grupos.

Para sobreponerse a esta situación, desde el Decanato se han llevado a cabo numerosas medidas de organización para reducir al máximo la necesidad de nuevas contrataciones. Desde desdoblar los grupos hasta crear una bolsa de facultativos que colaboran de forma altruista. Pero nada de esto ha sido suficiente. La realidad es que el propio Decano reconoce que con la plantilla actual no se podrá dar respuesta a los estudiantes a partir de septiembre.

Además, en estos momentos también se está estudiando un plan de organización de alumnos para evitar que estos tengan que marcharse a otros centros para recibir las clases, como ha ocurrido este año con los estudiantes de cuarto curso, que se tuvieron que ir a la Facultad de Empresariales porque no cabían en las instalaciones de la Plaza Fragela. «Estamos intentando realizar una planificación para que los alumnos no se tengan que marchar y estén todos en su Facultad, aunque todavía no lo podemos garantizar», apuntó Lorenzo.

Menos plazas

Y es que la falta de espacio es otro de los inconvenientes a los que se enfrenta el equipo directivo del centro universitario. La paralización del proyecto de construcción de la nueva facultad en los terrenos previstos en la zona de Puntales, que debería haber estado funcionando en el año 2011, ha sido un varapalo para el desarrollo de esta carrera en la capital gaditana. Una primera consecuencia ha sido que este año ha tenido incluso que reducir el número de plazas ofertadas, pasando de las 180 que salieron el pasado curso a 160. Incluso desde la propia facultad se pidió a la Universidad de Cádiz rebajar aún más el límite de estudiantes de nuevo acceso y fijarlo en 140, ante las dificultades que existen para ubicar a los estudiantes en las instalaciones y gestionar las prácticas con eficacia. Sin embargo, la propuesta no fue aceptada.

fuente

http://www.lavozdigital.es

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