El mal de la competitividad en Medicina

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Imagen: Andrew Phillips

Medicina es una carrera difícil. Cuesta entrar, y una vez dentro, hace falta un esfuerzo para mantenerse a flote. Por eso mucha gente piensa que es una de las carreras en que la competitividad es intensa, y, dependiendo del punto de vista, esto es un inconveniente.

En Biología, la competencia es la interacción entre dos especies que comparten un mismo recurso y que representa una desventaja para ambas. La competitividad es la rivalidad o competencia intensa para conseguir un fin. Lo que saco de aquí es que en medicina todos perseguimos lo mismo, y sí, todo el mundo quiere mejorar y por eso, aunque sea difícil de aceptar, competimos. ¿Por qué, entonces, preguntáis las notas de los demás después de cada examen, si no es para comparar y ver si lo habéis hecho bien?
Competimos para ser mejores que nosotros mismos y así continuar adelante. Pero, para mí, la competitividad es una cosa distinta. La competitividad no es querer ser mejor que tú mismo, o, en fin, a tus compañeros, sino querer ser mejor que tus compañeros para alimentar tu ego, aunque perjudiques a tus iguales.

No hace mucho llegó a mí una frase que había dicho una chica de mi clase: “Esto es medicina, y si tengo que pisar cabezas, lo haré”.
Justo a eso quiero referirme… Eso no es competir. Es querer (Joder) molestar. Y no es bueno.

También una vez una chica negó sus apuntes a otra estudiante que entró un poco más tarde que los demás, que, lógicamente, iba perdidísima y desubicada, porque “eran sus apuntes y no los deja”.

Está bien que uno compita para mejorar. Para sentirse productivo. Pero en el momento en que se vuelve venenoso para los demás… hmmm no.
Esto es Medicina, sí, y estás aprendiendo a tratar con personas y de ti se esperan unas cualidades, como la empatía, por ejemplo. Y si no las tienes ahora, que recién empiezas… Dedícate a pisar cabezas, pero te quedarás atrás.

Me gustaría poner de ejemplo mi Universidad, la Universitat Rovira i Virgili. Quizás la facultad de Medicina de la URV no tenga el prestigio que se merece. Tampoco estamos hablando de Harvard. Pero lo que sí tiene es fama de ser una facultad en la que hay muy buen rollo; nos conocemos muchos y es muy fácil que te pasen apuntes. Tiene fama de ser una facultad en que la competitividad es baja.

Y si tiene esa fama y aun así te topas con perlas empáticas y simpáticas como las mencionadas, imagínate en otras facultades.

Una cosa está clara: los de cursos superiores nos han tratado bien, nos han ayudado, y nos han pasado sus apuntes. No nos han hecho ninguna putada (¿Y las novatadas, qué?) y creo que nosotros deberíamos hacer lo mismo con los nuevos, y con nosotros mismos.

Está bien que quieras ser el mejor pero en mi opinión somos un todo antes que un conjunto de individuos. Y eso es lo bueno de esto. Todos acabaremos siendo médicos igualmente, y, en fin, es mejor hacerlo juntos.

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1 Comentario

  1. Esto de la competitividad a mí siempre me ha parecido una tontería. Sinceramente, yo estoy en una de esas universidades que tiene fama de ser la cumbre de la competitividad (la UAM), y en fin, después de dos años, puedo afirmar que nunca he tenido ninguna clase de problemas de este tipo, y tampoco he visto a nadie decir ese tipo de barbaridades. Creo que es un mito demasiado extendido, y que personas como las que has mencionado no ayudan a erradicarlo, pero nosotros también deberíamos acabar con ellos, y aunque siempre en cualquier lugar habrá mejores o peores personas, no podemos generalizar.

    También es verdad que desde las facultades no se nos insta a trabajar en equipo, ya que se fomenta el individualismo sobre la mentalidad de grupo. Creo que este es el auténtico problema, el hecho de que no se nos permita trabajar como miembros de un grupo, sino como organismos individuales, y no el cliché de querer ser el mejor. No se nos enseña a compartir objetivos, conocimientos o a trabajar con otros profesionales, y eso es lo que debería preocuparnos de verdad

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