Si lo que se pretende es hacer un examen más “común” o “uniforme” entre las distintas Comunidades en aras de la igualdad, yo creo que se trata precisamente de lo contrario: dejar aparte lo “competencial”, interpretativo, subjetivo, arbitrario y que depende del profesor que te corrige, al que no se le puede “discutir” su corrección. Hay que tender a preguntas totalmente objetivas, tipo test o similar… para evitar los agravios comparativos. Lo competencial y relativo a la madurez académica, que me parece muy bien, debe dejarse para su formación, pero nunca que sea la base de una concurrencia competitiva justa y tan importante como la PAU. Es mi opinión.