Si tomamos como referencia el P75 de respuestas netas, que probablemente es el dato más útil de esta tabla para aproximarnos al rendimiento en el MIR, se observan diferencias bastante llamativas entre universidades.
En la parte alta destacan claramente la Universidad Autónoma de Madrid (96,96), Navarra (93,67) y Oviedo (92,70). También aparecen muy bien posicionadas Valladolid, Valencia, Castilla-La Mancha, País Vasco, Zaragoza y Complutense, todas por encima de 90 netas en el percentil 75.
Esto significa que, en esas facultades, el 25% de los presentados con mejores resultados alcanza al menos esas cifras de respuestas netas. Por tanto, el P75 nos habla sobre todo de la fortaleza de la parte alta de cada promoción, y resulta más informativo para comparar rendimiento en el examen que el simple porcentaje de adjudicados.
Hay algunos resultados interesantes. Por ejemplo, UCAM tiene un porcentaje de adjudicados muy alto (92,1%), pero su P75 es de solo 76,45, situándose prácticamente al final de la tabla por este criterio. Esto demuestra que % de adjudicados y rendimiento MIR no son equivalentes. Una universidad puede tener muchos alumnos que finalmente consiguen plaza y, sin embargo, no presentar resultados especialmente altos en netas.
También se observa que varias universidades públicas tradicionalmente fuertes —Autónoma de Madrid, Oviedo, Valladolid, Valencia, País Vasco, Zaragoza o Complutense— ocupan posiciones altas. Entre las privadas, Navarra sobresale claramente, mientras que existe bastante heterogeneidad entre el resto.
De todas formas, conviene no interpretar esta tabla como un ranking definitivo de “mejores facultades de Medicina”. El P75 puede depender de muchos factores: perfil de entrada de los estudiantes, preparación específica con academias MIR, proporción de alumnos que realmente se presentan, tamaño de cada promoción, año concreto analizado y características individuales del alumnado.
Además, usar únicamente el P75 también tiene una limitación importante: refleja lo que ocurre en el cuartil superior, pero no necesariamente el rendimiento del estudiante medio. Para hacer una comparación realmente sólida sería interesante disponer también de mediana/P50, P25, número total de presentados y resultados de varios años.
En resumen, si el objetivo es comparar exclusivamente rendimiento MIR, el P75 parece bastante más útil que el porcentaje de adjudicados. Según estos datos, el grupo de cabeza estaría formado por Autónoma de Madrid, Navarra y Oviedo, seguidas de un bloque muy fuerte compuesto por Valladolid, Valencia, Castilla-La Mancha, País Vasco, Zaragoza y Complutense.
La conclusión más interesante quizá sea que el porcentaje de adjudicados puede resultar engañoso si se utiliza solo: conseguir plaza y obtener un número MIR competitivo son dos cosas diferentes.
En la parte alta destacan claramente la Universidad Autónoma de Madrid (96,96), Navarra (93,67) y Oviedo (92,70). También aparecen muy bien posicionadas Valladolid, Valencia, Castilla-La Mancha, País Vasco, Zaragoza y Complutense, todas por encima de 90 netas en el percentil 75.
Esto significa que, en esas facultades, el 25% de los presentados con mejores resultados alcanza al menos esas cifras de respuestas netas. Por tanto, el P75 nos habla sobre todo de la fortaleza de la parte alta de cada promoción, y resulta más informativo para comparar rendimiento en el examen que el simple porcentaje de adjudicados.
Hay algunos resultados interesantes. Por ejemplo, UCAM tiene un porcentaje de adjudicados muy alto (92,1%), pero su P75 es de solo 76,45, situándose prácticamente al final de la tabla por este criterio. Esto demuestra que % de adjudicados y rendimiento MIR no son equivalentes. Una universidad puede tener muchos alumnos que finalmente consiguen plaza y, sin embargo, no presentar resultados especialmente altos en netas.
También se observa que varias universidades públicas tradicionalmente fuertes —Autónoma de Madrid, Oviedo, Valladolid, Valencia, País Vasco, Zaragoza o Complutense— ocupan posiciones altas. Entre las privadas, Navarra sobresale claramente, mientras que existe bastante heterogeneidad entre el resto.
De todas formas, conviene no interpretar esta tabla como un ranking definitivo de “mejores facultades de Medicina”. El P75 puede depender de muchos factores: perfil de entrada de los estudiantes, preparación específica con academias MIR, proporción de alumnos que realmente se presentan, tamaño de cada promoción, año concreto analizado y características individuales del alumnado.
Además, usar únicamente el P75 también tiene una limitación importante: refleja lo que ocurre en el cuartil superior, pero no necesariamente el rendimiento del estudiante medio. Para hacer una comparación realmente sólida sería interesante disponer también de mediana/P50, P25, número total de presentados y resultados de varios años.
En resumen, si el objetivo es comparar exclusivamente rendimiento MIR, el P75 parece bastante más útil que el porcentaje de adjudicados. Según estos datos, el grupo de cabeza estaría formado por Autónoma de Madrid, Navarra y Oviedo, seguidas de un bloque muy fuerte compuesto por Valladolid, Valencia, Castilla-La Mancha, País Vasco, Zaragoza y Complutense.
La conclusión más interesante quizá sea que el porcentaje de adjudicados puede resultar engañoso si se utiliza solo: conseguir plaza y obtener un número MIR competitivo son dos cosas diferentes.
